El homenaje imposible a Keylor en su tierra


2017-08-03 00:08 Deportistas Por: Sergio Fernández

El portero del Real Madrid, Keylor Navas, se quedó con las ganas hace unos meses de recibir un homenaje que, sin embargo, no pudo ser. ¿El motivo? Que el guardameta debería haber fallecido para ello. Mejor que siga disfrutando de la vida…

Keylor Navas comenzó a jugar al fútbol en la Escuela de Fútbol Pedregoso y cuando era un adolescente el equipo de su ciudad, el Club Municipal Pérez Zeledón, le rechazó por bajito. Sin embargo, el tico siguió peleando para conquistar su sueño y lo consiguió. 15 años después de aquello, el mismo club que lo rechazó se planteó ponerle su nombre al estadio en el que juega. Pero no lo hizo.



La razón, que la legislación de Costa Rica no permite hacer este tipo de homenajes en vida. Solamente podrán cambiarle el nombre al estadio si Keylor fallece, algo que esperamos que suceda dentro de muchos, muchísimos años. Una legislación un tanto sorprendente y que impide que el portero se dé un baño de masas en su tierra.

¿Cómo fue la infancia de Keylor Navas?

Keylor Navas quiso echar la vista atrás para compartir cómo fue su infancia y qué momentos de su niñez sigue reviviendo en cada viaje a su querida Costa Rica.

El guardameta blanco, que aún no ha estrenado Hombre de Fe, película biográfica donde narran el ascenso a la gloria del portero desde sus primeros pasos en Pérez Zeledón, provincia de San José (Costa Rica), explicó en Marca cómo fue su niñez: “Era un chico muy alegre, me gustaba estar siempre andando por el barrio. No me gustaba estar en casa. Me gustaba montar a caballo, jugar al fútbol en la plaza, ir a la pulpería a hablar con los amigos… La pulpería era un pequeño supermercado que hay en los pueblos, no piensen que es como en España un sitio al que se va a comer pulpo [explica entre risas]. Ahí iba de pequeño y nos reuníamos mientras comíamos golosinas. Ahí era donde soñaba con cosas grandes”.

En la actualidad, Keylor Navas, siempre en compañía de su gran familia y amigos, continúa disfrutando de casi todos los hobbies de su infancia: “Lo mismo de siempre. Quedo con mis amigos, mi familia, voy a pescar… Pescamos buenos atunes esta vez, ¿los vieron? Ahora no monto a caballo porque hay que tener cuidado, no nos vayamos a lesionar, pero intento hacer las mismas cosas. Quedo con mis amigos y recuerdo cosas de cuando era niño”. Una vez más, la responsabilidad y el compromiso del portero madridista hacía el equipo para evitar lesiones, intentando estar siempre a la mejor disposición del club, demuestra gran respeto hacia el Real Madrid.

Racismo en el mundo del fútbol

“Muchas veces la gente ve como algo negativo que sea de Costa Rica. Soy de un país pequeño y a nivel mundial no tenemos el prestigio de otros países. Algunos piensan que por ser de Costa Rica puede que no esté al nivel, pero creo que he demostrado que se puede estar. La bandera de un país uno la lleva y la representa, pero en la cancha uno juega y si tiene talento y se esfuerza, rinde igual que los demás”, explicó Keylor, orgulloso de su tierra y de su gente.

Tanto es así que confiesa que cada vez que ve a alguien en la grada con una bandera de Costa Rica se dirige a él para saludarle: “Lo que más me gusta de los estadios es cuando veo las banderas de Costa Rica. Trato de saludar a todos los que las llevan, les saludo súper orgulloso, feliz de saber que hay costarricenses que me apoyan”, explicó el guardameta tico, que no entiende que haya personas que sientan prejuicios con futbolistas por su país de procedencia.


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